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  • Maria Riccetto

40 en Cuarentena

Desde que cumplí 39 el año pasado, vengo pensando con miedo en el día que me transformaría en una señora de 4 décadas....

Gracioso no?

La realidad, es que aunque 40 es sólo un número, éste en especial no dejaba de asustarme.

Y por más que me preguntaba por qué?, durante un año entero, no pude encontrar respuesta.




A mis amigas les dije durante un año que cumplir cuarentena significaba pasar a ser las viejas de los jóvenes...

Para mi llegar a los cuarenta significaba llegar, con suerte y siendo muy optimista, a la mitad de la vida. Llegar al final de la primera mitad...

Y oh mi Dios, el pasado 27 de marzo llegue al final de la primera mitad.

Para mi sorpresa me levante mejor de lo que esperaba, aunque si, protestando de que no quería cumplir años.

Fue un día divino. Un viernes. Un final de semana. Y gracias al Coronavirus, este cumpleaños me encontró encerrada en mi casa...



Me llegaron algunos regalitos, los cuales bañé de alcohol antes de tocar.

Y por supuesto fui contestando durante el día la infinidad de mensajes que caían en mis redes sociales o en mi número personal.

El WhatsApp, el Facebook, IG, LinkedIn y mis casillas de mails se llenaron de buenos deseos, de mensajes llenos de cariño. Muchos de ellos de familia y amigos. Y muchísimos otros de personas que no conozco pero que aún así se tomaron el tiempo de escribirme.


Pero la gran sorpresa llegó en la tarde.

Si bien mi día había transcurrido con total normalidad, o la normalidad posible de estar encerrada en mi casa mezclando un poco de teletrabajo con relax, en la tarde, Nacho me avisa que tengo que bajar a buscar un regalo que me vienen a entregar.

Yo no sé si eran los 40, o las ganas de no moverme, pero mis ganas de bajar eran nulas.

Comencé a sospechar de que atrás de la orden de Nacho, había algo más.

Quizás era mi hermana con mi cuñado y sobrina que venían aunque sea a mírame desde el otro lado de la reja.....

O alguien de la familia de Nacho que tmb me saludaría con el codo...

Me supuse que entre medio de todo esto habría una torta de por medio... no se... 40 velas????

Allá a las cansadas baje en el ascensor, no sin que antes Nacho prendiese su celular.

Seguida por su cámara allí la encontré....

En el medio del patio, acompañada de un ramo de flores, me encontré una mesita tendida divina, con una bella torta de cumpleaños.

Pero para mi gran sorpresa me encontré con todos o muchos de mis vecinos que desde sus balcones, al verme, comenzaron a cantar el feliz cumpleaños..

Una sensación de emoción me lleno el corazón, pero más aún me invadió el agradecimiento.

Y mi conclusión a todo esto es que más allá de lo linda que fue la sorpresa y del amor que recibí de tantas personas, lo que me llena el alma es saber que en tiempos como los que estamos viviendo, el sentido de la camaradería, la buena energía y las ganas de compartir alegrías, siguen intactos.

Contra eso el Coronavirus no puede.

Mi deseo hoy es que sigamos así, sigamos manteniendo esa hermandad.

Sigamos festejando a pesar de estar en casa sin salir.

Sigamos celebrando el estar vivos y el estar rodeados de gente que nos quiere.

El abrazo que nos daremos cuando todo esto pase, será gigante.

Animo.

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